Lic. Patricia de Valenzuela
Frente a la crisis económica mundial actual (aquella que hubo de gestarse durante los últimos años y que finalmente encontró su punto más álgido en Septiembre de 2008), el mundo entero orientó su mirada hacia las implicancias, impactos, y por sobre todo hacia cual sería la reacción que tendrían los Estados Unidos frente a la misma.
Esto se explica debido a la dependencia que Estados Unidos genera, por su rol de potencia hegemónica, que condiciona al resto del mundo, tanto económica como políticamente, obligando a los países a reorganizarse entorno a la urgencias internacionales.
Por lo tanto, en este momento de incertidumbre, la gran pregunta a responder es: ¿Cuál será la estrategia estadounidense frente a la presente crisis?
Si analizamos cuales fueron las estrategias adoptadas por los Estados Unidos ante cambios producidos en el sistema internacional desde la segunda mitad del siglo XX, podríamos identificar:
• una estrategia institucional; adoptada en el período de post II guerra mundial cuando los Estados Unidos alcanzan un lugar de gran relevancia en el escenario internacional. En esta ocasión se optó por “abrir” el juego institucional con el resto del mundo (en lugar de volverse una potencia aislada). Estrategia cristalizada en la creación de Organismos Internacionales fundados sobre los principios de los Derechos Humanos, la interrelación y la seguridad cooperativa.
• una estrategia de primacía; comenzada con el fin de la guerra fría- década del 90´- cuando Estados Unidos se volvió el principal (y único) constructor y garante del orden internacional.
• Esta estrategia se vio acrecentada a partir de los ataques del 9-11 y la consecuente guerra contra el terrorismo, cuando Estados Unidos decide avanzar hacia una estrategia imperialista.
Al pensar cual será la estrategia adoptada por Washington de cara a la crisis mundial actual, no es menor agregar que dicho escenario coincidió con la elección (con masiva aceptación) del demócrata Barack Obama al frente de la Casa Blanca, quien se presenta como dispuesto a focalizarse en la recuperación (hacia el interior) de la situación económica y social fuertemente debilitada del pueblo estadounidense; como así también a “cerrar” la multiplicidad de frentes de conflicto abiertos por la administración Bush en el mundo.
Ante estos indicios podría pensarse en que esta vez sí los Estados Unidos podrían optar por una estrategia con rasgos aislacionistas con el objetivo de priorizar el poder regenerarse desde su interior y así sortear de la mejor manera posible la crisis existente.
¿Estamos en tiempos de cambio?
¿Podríamos hallarnos ante una posible “retirada” (entiéndase parcial) del poder estadounidense del ámbito internacional? Si así fuera, esto podría implicar dos posibles escenarios: o bien un espacio de fortalecimiento y expansión de las nuevas potencias emergentes, o bien un escenario de fuerte shock y profunda incertidumbre generado por el paso, por parte de la mayor potencia mundial, de una estrategia enérgicamente imperialista a una estrategia de mayor aislamiento con respecto al resto del mundo.
Para poder hacer frente a cualquiera de los anteriores escenarios, el enfoque de la Argentina, al igual que el resto de America Latina, deberá ser el de asumir un mayor protagonismo en la escena mundial, apelando a nuestros recursos y capacidades para fortalecer nuestros lazos de integración con la región y con el mundo. Solo así estaremos preparados para hacer frente de la mejor manera a los avatares y a las nuevas “reglas del juego” a afrontar como consecuencia del actual contexto de crisis.
La crisis económica mundial es un hecho y es claro que sus consecuencias nos acompañaran por un largo tiempo. Más allá de la estrategia a adoptar por los Estados Unidos y sus implicancias, es preciso, para lograr superarla, que cada actor internacional cumpla responsablemente (y de manera interdependiente) con el rol que, de acuerdo a su mayor competencia, le corresponda.
lunes, 9 de marzo de 2009
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